Hacia nuestro sueño : el Alpamayo
Por Ramon Acarreta
Nosotros tuvimos uno e intentamos convertirlo en realidad...
Nos escapamos a Perú un día de San Ignacio y un overbooking nos retuvo en Madrid todo un día. Bueno, al menos hicimos un poco de turismo, que no va mal de vez en cuando,y además dormimos en hotel... y es que no estábamos muy acostumbrados a esos lujos..Por fin, vuelo a Lima con escala en Bogotá; de alli un Bus hasta Huaraz, nuestro campo base, al cual llegamos 40 horas después de salir de Madrid.
En Huaraz nos acogió el guía vasco Aritza Monasterio en su casa-albergue, casado con Gisela, huaracina. Nos trataron con mimo, como si fuéramos uno de lo suyos, y esas cosas se agradecen cuando estás lejos de casa.
Huaraz es la capital andina por excelencia, y se nota que el turismo influye en gran manera, ya que hay numerosas agencias de aventura, restaurantes (italianos, chinos y vasco), tiendas de recuerdos y hoteles, incluso la vestimenta se ha occidentalizado bastante. Aparte de los numerosos puestos de artesanía callejeros y los vendedores ambulantes de comida, salchipapas, zumos...
Como Huaraz está a 3050m de altura, decidimos no partir enseguida al monte, sino aclimatar un poco más, y nos acercamos hasta la laguna Churup (4480), lo cual nos permitió pasar por unos barrios donde se veía la vida sumida en la pobreza de estas gentes, sin agua corriente, electricidad..,. donde la carretera no es sino una pista llena de baches y piedras. Asimismo se trata de un recorrido bastante solitario, al no encontrarse dentro de las rutas habituales de las montañas.Se nota el hecho de vivir a nivel del mar, al llegar tan rápidamente a esas alturas a nuestro organismo le cuesta adaptarse a la falta de oxígeno. Al bajar de alli, pasamos por una zona de chabolas, en la cual habia tres niños jugando, nos pidieron caramelos, pero no nos quedaban, por lo que optamos por darles tres trozos de pan que nos sobraban. El ver como se alegraron por tener unos simples trozos de pan entre sus manos, hizo que nos preguntáramos a donde ibamos a llegar en Occidente, donde en muchos lugares te hubieran rechazado ese donativo. Y es que en los lugares pobres aún se aprecia el valor de las cosas humildes, como puede ser un simple trozo de pan.
El siguiente paso era aclimatar ya en la montaña, asi que nos fuimos al Nevado Pisco (5752), el cual cuenta con una de las morrenas mas desagradables de toda la cordillera Blanca, subidas y bajadas por pedreras interminables....Aquí aprendimos que a la hora de calificar como “inviable” a una ascensión, lo mejor es ser uno mismo el que lo decida al ver el recorrido, ya que lo que para unos no se puede, para otros es factible, como a nosotros nos ocurrió, pues si bien siempre ves alguna dificultad, no nos pareció que fuera tan imposible como nos comentaron otros “montañeros” en Huaraz...
Un par de dias para reponernos de esta ascensión y partimos hacia nuestro “sueño”: el Alpamayo, montaña elegida como la más bella del mundo en Munich en 1966.Al tercer dia de aproximación se nos apareció ante nuestros ojos esa imagen mil veces vista y deseada en las revistas, la cara SO, con sus canales inclinadas, más impresionante que difícil.
La via la empezamos los últimos y nos tocó esperar unas cuantas horas para poder subir hasta arriba, dado que había otras diez cordadas, (al dia siguiente sólo había tres cordadas).
El hecho de ser los últimos y el bajar tarde, nos permitió ver como el sol del atardecer teñía de naranja las canales por las que bajábamos rapelando.
Llegamos ya de noche a la tienda, pero no nos importaba, ¡lo habiamos conseguido! Habiamos cumplido uno de nuestros sueños, y eramos felices por ello.
Al dia siguiente bajamos de un tirón hasta Huaraz, y nos regalamos con una gran cena en un restaurante en el que ya nos empezaban a conocer, debido a las grandes cantidades de comida que ingeríamos.
Un pequeño malestar estomacal me dejó fuera de combate durante dos días, lo cual sumado a un empeoramiento del tiempo, retrasó nuestros planes de intentar el Huascaran, el cual además estaba difícil debido a unas grietas imposibles de superar.
Algo ya cansados de esperar, nos acercamos al Vallunaraju (5686), solitario monte, al cual no va mucha gente, salvo para aclimatar, pero como era el único que no estaba cubierto con nubes...Ascensión preciosa, solos con la montaña, disfrutando, pues ya nos notábamos aclimatados y subíamos fácilmente.
La cima era curiosa, pues estaba cortada de lado a lado por una infranqueable grieta de paredes verticales, como si un hacha gigante la hubiera querido partir...
Descenso rápido y vuelta a Huaraz, a disfrutar del descanso.
Fué lo mas parecido a una salida en Pirineos: te vas el sabado por la mañana y regresas el domingo por la tarde.
Aprovechamos los dias de reposo para visitar las termas de Monterrey, aguas ferruginosas con propiedades terapeúticas. Lo mejor es que eran calientes, y con el aire fresco que hacía...Alli, unas amigas nos invitaron a degustar un plato tipico: “papas a la huancaina”.
Papas cocidas, con una salsa de aji picante (especie de guindilla). El problema es que nos pusieron mas aji del habitual y parecía que echábamos fuego por la boca.
Los días de descanso aprovechábamos para juntarnos con otros montañeros, y por las noches hacíamos otro tipo de montañismo bien diferente: nos ibamos a la disco local “Tambo” (“granero” en lengua quechua), donde bailábamos y nos rehidratábamos con cerveza, mientras nos relacionábamos con la población local.Como habíamos ido a hacer montaña, volvimos a hacer las mochilas y nos encaminamos hacia el Huascaran, al cual se decía que ya se podia subir, puesto que unas avalanchas habían cubierto las grietas infranqueables de la parte inferior de la montaña. Lo que desconocíamos era que los puentes de hielo de las grietas de la parte superior de la montaña se estaban rompiendo, con lo que el ataque a la cumbre se quedó un poco más arriba del Campo II, situado a 6000 m, debido a la imposibilidad de sortear las grietas.
Aprovechamos los últimos días para hacer algunas compras y despedirnos de la gente que tan amablemente nos había tratado. Un porteador conocido de Harri, Justiniano, nos invitó a su casa a pasar nuestro último día en Huaraz.
Alli pudimos degustar el “cuy” frito, roedor parecido al conejo de Indias, muy apreciado en esas tierras debido a su carne y a su buen sabor.
Con tristeza nos terminamos de despedir de los amigos alli hechos, y partimos en bus hacia Lima para, una vez alli, coger el avión que de vuelta nos traería a nuestra querida Euskadi.
No tenemos más que palabras de elogio para la gente que alli conocimos,especialmente para la familia Monasterio, Aritza y Gisela, que tan bien nos acogieron en su casa.
Viaje efectuado el 31 julio al 28 agosto de 2002
por Javier "Harry" Martín y Ramon "Motxi" Akarreta.




